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Con el paso de los años el cromosoma “Y” de los neandertales desapareció del código genético de los humanos modernos. Actualmente la población masculina en el planeta tiene hasta 4 por ciento de genes de esta especie extinta, pero dicho cromosoma no forma parte. Lo anterior lo aseguran investigadores internacionales y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, quienes analizaron más de un millón de muestras de cromosomas “Y”, y en ninguna encontraron rastros neandertales de esta estructura genética que se hereda exclusivamente de padres a hijos.

Aunque los científicos no tienen clara la razón por la cual el cromosoma “Y” neandertal dejó de formar parte de los genes modernos, tienen dos hipótesis. La primera plantea que con el tiempo y por casualidad pudo desplazarse fuera de la reserva genética humana. La segunda, y más aceptada, es que estos cromosomas incluyen genes incompatibles con otros genes humanos y eso pudo provocar que el sistema inmunitario de la mujer atacara a los fetos masculinos con estos genes, provocando su aborto, y así que el cromosoma desapareciera.

Las muestras de cromosomas (humanas y algunas de chimpancés) fueron comparadas con una que perteneció a un neandertal varón hallada en el yacimiento de El Sidrón, en Asturias, España.

Fuente: med.stanford.edu; scientifcamericam.com; celi.com

Reflexiones: Bien recuerdo que durante mi instrucción de segundo o tercero grado de primaria, como grupo nos ganamos un viaje al entonces D.F. a visitar el Zoológico de Chapultepec. Acompañados por las explicaciones e ilustraciones de biología por la monja titular del salón, recorríamos las innumerables jaulas de animales hasta que llegamos a las celdas de los chimpancés. Pero solo bastó mi exclamación “Caray, pero cómo se parecen a nosotros ¿verdad, madre?” para resultar reprendido, sermoneado, vituperado y castigado de regreso al camión que esperaba en el estacionamiento.

Pero bueno, quitándonos dogmas religiosos, es indudable que cada día aparecen más y más evidencias científicas del origen primate en nuestros genes y de la estrecha relación que tenemos los seres humanos particularmente con el chimpancé.

Mi eterna pregunta es: ¿En qué preciso momento y lugar el ser humano se le disparó su capacidad y potencial cerebral, convirtiéndose en el amo, pero también en el verdugo del resto de los animales y de todos los demás seres vivos de este planeta?

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