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¿Es ya tiempo que como mexicanos nos reiventemos?

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A través de millones de años de constante evolución del ser humano, desde simples cuerpos primitivos hasta organismos muy complejos. Desde los “Homínidos”, “Homo Eréctus”, “Homo Hábilis”, hasta el “Homo Sapiens”. Quienes han dominado el fuego, han creado herramientas de piedra y metales, han fabricado sus propios hábitats y transformado su entorno en ciudades, han cambiado de ser las presas a depredadores, han creado sistemas sociales y políticos para poder convivir y coexistir, han fabricado un cerebro artificial llamado computadora que les facilita el orden y procesos de su propio pensamiento… y además dicen que llegaron a la luna. Sin embargo, el término de “sapiens” (pensadores) aún genera  muchísimas interrogantes para calificarnos de serlo.

¿Cómo podemos llamarnos seres pensantes, en la medida que priorizamos la violencia sobre el diálogo; la economía sobre la naturaleza; el resultado de un partido de fútbol, sobre las constantes advertencias del cambio climático global; las exclamaciones de homofobia, sobre el respeto a la diversidad de preferencias sexuales individuales; la industrialización a ultranza, sobre la degradación de nuestros bosques; las actividades laborales extenuantes que pudieran llevar a la  drogadicción y al alcoholismo, sobre los tiempos y recursos aplicados las actividades deportivas?  ¿Las rancias moralidades acerca del uso del condón, sobre los riesgos de embarazos o de contraer SIDA; la tauromaquia sobre el respeto, amor y compasión a los animales; la moda sobre los padecimientos de la anorexia y bulimia; la carnicería terapéutica hospitalaria, sobre la el asesoramiento y conducción del bien morir; las creencias y costumbres ancestrales sobre la libertad de pensamiento? En resumen la priorización de la pasión sobre la razón.

Realmente es muy complejo calificar nuestras acciones y actitudes como verdaderamente racionales, en la evidencia que generalmente actuamos en nuestro propio perjuicio y en detrimento a la biodiversidad planetaria. Ya que ante las serias y constantes advertencias de la comunidad científica, se siguen consumiendo aerosoles nocivos a la capa de ozono, se eternizan las competencias industriales de países desarrollados, continuamos usando bolsas plásticas no biodegradables, emitimos a la atmósfera infinidad de gases de efecto invernadero. Estamos acidificando enormemente los océanos. Nuestra industria pesquera está devastando muchas especies marinas. Y lo peor, aún no se implementan políticas y sistemas eficientes para disminuir nuestras tasas de natalidad.

Entonces cuestionémonos con absoluta franqueza ¿Realmente podemos considerarnos Homo Sapiens?

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.