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Pero entonces… ¿es posible vivir sin religión?

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Nacimos en un planeta que está ubicado en la tercera posición después de Mercurio y Venus, a una distancia de 150 millones de kilómetros de una estrella mediana llamada Sol. La Tierra es una pequeña esfera azul que tiene una circunferencia del ecuador de 40,076 Km. Un con volumen de 1´082,841´310,000 Km3. Un peso de 5,979 trillones de toneladas. Con una velocidad de traslación de órbita de 106,560 Km. por hora. Y con una temperatura promedio global anual de (+) 11 grados centígrados.

 

Con una composición de 1,000 km. de atmósfera (envoltura gaseosa), 11 Km. de hidrósfera (capa de agua), 70 Km. de litósfera (corteza terrestre) con el 47% de Oxígeno, 28% de silicio, 8% de aluminio, 5% de hierro, 3% de calcio y 9% de otros metales y hasta el núcleo terrestre se encuentran la pirósfera y barísfera (NIFE).                                                                                                                                                                                                                                                        

El monte Everest es el pico más elevado, con una altitud de 8.848 metros sobre el nivel medio del mar. La fosa Challenger es la mayor profundidad marina estimada en 10,865 metros. El Nilo con 6,450 Km. y el Amazonas con 6,275 Km., son los ríos más largo y caudaloso respectivamente. El Sahara es el desierto más extenso con una superficie de 7´500,000 Km2. El Océano Pacifico es el cuerpo más extenso de agua con una superficie de 165’730,000 Km con una media de 4,282 metros de profundidad.

Nuestro planeta a través de su evolución ha sido capaz de crear, multiplicar y albergar el gran fenómeno de la vida, lo que hasta ahora ningún otro mundo dentro del Sistema Solar. Esa vida desde los pequeños seres microscópicos como los virus, las bacterias y los protozoarios; hasta las enormes biomasas como la ballena azul y el árbol secuoya.

Pero resulta curioso constatar que el único animal que se considera a sí mismo “sapiens”, es precisamente el que está poniendo en alto riesgo la vida de todas las especies vivientes. Principalmente con la exacerbada multiplicación de la especie humana, que ya supera ya los 7,200 millones de individuos. Además de las extendidas deforestaciones, la agricultura, la ganadería y una enorme variedad de contaminantes vertidos, contribuyendo así al cambio climático, mismo que pudiera ser el factor decisivo que pudiera exterminar la vida planetaria.

¿Necesita la humanidad ya reorientar su filosofía de vida?

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