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Pero entonces… ¿es posible vivir sin religión?

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En contra de la creencia popular de que los humanos somos unas “máquinas perfectas”, realmente somos mucho más frágiles de lo que pensamos. Esto basado en experiencias extremas sufridas accidentalmente, podemos aproximar los cálculos de nuestros límites: Sin aire no podemos vivir más de 3 minutos (en raros casos no más de 5 minutos). Sin agua no más 3 días. Sin dormir en 11 días. Sin alimento no podríamos sobrevivir más que 20 días.

 En una aceleración lateral resistiríamos no más de 14 gravedades (provocaría que los órganos se desgarren y se separen unos de otros). En una aceleración hacia adelante y hacia atrás, no más de 50 gravedades. Hipertermia (si estuviésemos 10 minutos a 60 grados Centígrados). Temperatura corporal: si baja de 21 grados centígrados, sobreviene la muerte. Oxígeno: no soportamos menos del 11% disuelto en el aire, por qué sucumbiríamos en pocos minutos de hipoxia.

Pero quizá los tardígrados, pequeños invertebrados que poseen ocho patas, miden entre 0.05 y 0.5 mm, y en condiciones normales viven en la capa de agua que cubre los musgos, líquenes o helechos, pero también en el océano o cuerpos de agua dulce, alimentándose de plantas, materia en descomposición y microorganismos. Quizá sí se asemeje más a una verdadera maquinaria perfecta de la naturaleza.

El tardígrado puede resistir rangos de temperaturas que oscilan desde los (-) 200 hasta los (+) 150 grados centígrados. Puede vivir hasta 10 años sin agua. Es resistente a la radiación hasta mil veces más que el ser humano. Puede soportar 6 mil veces más presión atmosférica que la de nuestra atmósfera. Puede permanecer vivo posterior a 30 años de congelamiento continuo. Y resiste más de 10 días en el espacio exterior, sin oxígeno, expuesto a los rayos cósmicos y a la radiación solar.

Los tardígrados son capaces de eliminar casi toda el agua de su organismo, reducen su metabolismo al 0.01% de lo normal y entran en un estado de animación suspendida llamado criptobiosis en el que pueden vivir casi indefinidamente, hasta que las condiciones vuelven a ser adecuadas.

Podemos afirmar que es el candidato perfecto para mandar al espacio a comenzar la vida en algún exoplaneta. El ideal no sería un astronauta humano… sino este increíble animal.

¿Realmente el ser humano sí conquistó la Luna?

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